Epaminondas, general de Tebas, guerreaba con los espartanos cuando debió regresar a Tebas para la elección de los magistrados. Al partir, le ordenó a su hijo Stesibroto que no guerreara en su ausencia.Los lacedemonios, enterados de lo que ocurría, provocaron al hijo acusándolo de traidor.El joven, indignado, olvidó la prohibión, libró batalla y salió victorioso. A su regreso, Epaminondas lo coronó por el triunfo y lo castigó por la desoediencia.
Plutarco
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